lunes, 1 de marzo de 2010

"El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos, los caballos".
~Platón


Las personas formamos parte de una unidad; es decir, no somos por un lado como pensamos, por otro como sentimos y por otro, más allá, como nos vestimos. El ser humano es uno sólo, con muchas facultades y potencias que se complementan y que forman, justamente, esa identidad y esa unidad. Escuchaba ayer algo muy interesante respecto a ello, escuchaba que el ser persona estaba formado de tres cualidades fundamentales: la inteligencia, la voluntad y los sentimientos.

Para empezar, la inteligencia es la que nos insta a reflexionar, a pensar y, en base a ello, a decidir lo que debemos hacer, sea la situación que sea. En otras palabras, la inteligencia es la que "manda", la que nos impulsa, en un primer momento, a actuar. ¿Cuál es el fin último de la inteligencia? Pues, el buscar la Verdad. En base a los hechos, la inteligencia tratar de encontrar la verdad que se esconde detrás de cada situación y decidir lo mejor según cada caso.

Por otro lado, la voluntad es ese querer, en otras palabras, el desear algo. La voluntad es aquella que impulsa a la persona a hacer ese algo, la cual, en cierta medida, secunda lo que la inteligencia ha determinado como correcto. Lo que la voluntad busca, sobre todas las cosas, es el Bien. "En su estado naciente la voluntad es una pura potencia, una capacidad irrestricta de querer que todavía no quiere nada en concreto. No obstante está abierta al fin último, a ser enteramente feliz. "

Finalmente, se encuentran los sentimientos, los cuales son parte imprescindible de la persona y animan en muchos casos a tomar las decisiones que la inteligencia, secundada por la voluntad, ha decidido. Una persona que no tuviera sentimientos, no le pondría emoción a las cosas que realiza, y se estaría guiando únicamente por lo que sabe que es correcto (la inteligencia), sin dedicarse por completo a aquello que realiza.

Sobre estos últimos amigos mencionados, los sentimientos, hay algo más que añadir: hay que tener mucho cuidado con ellos; ya que, mientras que la razón puede haber decidido algo acorde con la verdad, los sentimientos pueden haber tomado otro rumbo, como aquellos "caballos" que quieren irse por su lado y gobernar ellos mismos. Aquí regreso a lo que he mencionado al principio: la persona es una unidad. Por ello, debe funcionar con armonía con estos tres elementos, sin que ninguno de ellos (en especial, únicamente los sentimientos) nos controle por completo y nos quiera llevar por donde ellos quieren.

viernes, 19 de febrero de 2010

Sobre las políticas lingüísticas

En el 2008, el Gobierno Regional de Cusco estableció el idioma quecha como curso obligatorio en todos los niveles de educación en esta región, el cual debe ser enseñado a todos los estudiantes y representantes públicos. Estas medidas se tomaron debido a la gran cantidad de quechuahablantes en esta zona y como revaloración de dicho idioma ancestral. Sin embargo, en las últimas décadas, se ha observado una tendencia por parte de los mismos quechuahablantes que los impulsa a intentar negar su propia lengua o al inculcarles a sus hijos el deseo de aprender únicamente el castellano; ya que, el mismo estado y la sociedad en sí muestran discriminación, olvido y desvalorización hacia el idioma quechua, al emitir leyes, propuestas educativas y decretos en castellano, y minimizar el uso y la importancia de su lengua nativa. Por este motivo, considero que si se quiere consolidar una verdadera democracia, en la que todos los ciudadanos puedan ser y sentirse parte de su país, se debe emplear una política lingüistica, que tenga en cuenta la diversidad de culturas que posee una nación.

Las políticas lingüísticas son las medidas que toma el estado para solucionar conflictos existentes debido a la presencia de varias lenguas en una región. Una política lingüistica pluralista tiene como objetivo respetar y validar todas las lenguas y sus vertientes; ya que, estas son la representación fiel de su cultura y de su forma de percibir el mundo. Por otro lado, una política lingüística asimilacionista busca el predominio de una lengua frente a las demás. Si se considera a la democracia como una forma de gobierno que garantiza la igualdad, el respeto hacia todas las culturas y formas de expresión, y las mismas oportunidades para todos los ciudadanos, entonces es seguro que una política lingüística pluralista será más compatible con los ideales de la democracia; puesto que serán todos los ciudadanos, sin excepción, los que formen parte del país y no sólo los grupos de poder.

Respetemos todas las lenguas, culturas e identidades como si se trataran de las nuestras, porque, a fin de cuentas, todos somos iguales y, por ende, todas las culturas valen por igual.

lunes, 15 de febrero de 2010

Ejemplo de texto argumentativo: Control de los medios de comunicación

El 28 de Mayo del 2007, el Estado Venezolano decidió no renovarle la concesión a la emisora de televisión RCTV, al aludir que el contenido emitido por este canal no era idóneo ni apropiado para el país, sus habitantes y el modo de pensamiento impuesto por el gobierno. Así, pues, se encuentra en este caso un claro atropello a la libertad de expresión y un afán totalitario que busca el control de los medios de comunicación y sus contenidos, tal como sucede en los regímenes totalitarios hoy en día y ocurría en los estados de partido único en el pasado. Si no queremos que casos como este se vuelvan a repetir, es necesario que los Estados no posean un control total de los contenidos de los programas transmitidos por los canales de señal abierta, con el fin de evitar una pendiente de abusos perpetuada por el Gobierno y favorecer a la democracia en todos los sentidos.

En primer lugar, la libertad de expresión es la facultad y el derecho que tienen todos los ciudadanos de expresar y dar a conocer sus pensamientos sin ser juzgados ni discriminados por ello. En una nación, la libertad de expresión representa un pilar fundamental para el desarrollo respetuoso y armonioso de la sociedad, en tanto permite a los ciudadanos mostrar la realidad y situaciones de su país que deben ser cambiados, eliminados o mantenidos. Por ello, los medios de comunicación, y, más aún, los canales de televisión, al ser uno de los pocos medios en mostrarnos la realidad tal como es, por medio de imágenes y escenas, deben gozar del derecho a informar con veracidad y transparencia, sin sentirse presionados o manipulados por el poder del Estado, quien buscará dar a conocer todo lo que le favorezca y desechar lo que le perjudique.

En segundo lugar, el control de los contenidos de los programas por parte del estado generará, como ya se ha mencionado, que la información a la que tenga acceso una persona se encuentre incompleta o limitada, según la conveniencia del Gobierno. En otras palabras, la verdad será segmentada y se recurrirá al engaño y a la mentira para favorecer sólo a unos pocos. Lo mencionado anteriormente producirá que se consolide un atentado contra la democracia, puesto que una nación no puede considerarse a sí misma democracia si se desarrolla en un ambiente de mentiras y en un espiral de engaños. Este atentado contra la democracia no hará más que favorecer la instauración de estados totalitarios, en los cuales se cometan abusos y crímenes sin castigo; ya que, el estado los respalda y protege. De este modo, el presente y el futuro de una nación dependerían únicamente de una persona y sus ideales. Por este motivo, si se quiere evitar caer en un gobierno totalitario, es importante que el estado no posea el control de los contenidos de los programas de los canales de señal abierta.

En conclusión, los estados deben respetar y vela por la libertad de expresión, la cual permitirá que la sociedad en la que vivimos sea más justa y que todos tengamos acceso a la información tal como es, sin ser manipulada según la conveniencia de algunos. Por otro lado, si se desea consolidar una verdadera democracia libre de totalitarismos y opresión, es necesario que el estado no sienta esos deseos de controlarlo todo, ni mucho menos de engañar a su pueblo con falsas realidades. Así, pues, si podemos garantizarnos que uno de los principales derechos y valores, como lo es la libertad de expresión, es respetado, entonces podremos sentirnos tranquilos de pertenecer a una sociedad más equitativa y transparente.