"El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos, los caballos".
~Platón
Las personas formamos parte de una unidad; es decir, no somos por un lado como pensamos, por otro como sentimos y por otro, más allá, como nos vestimos. El ser humano es uno sólo, con muchas facultades y potencias que se complementan y que forman, justamente, esa identidad y esa unidad. Escuchaba ayer algo muy interesante respecto a ello, escuchaba que el ser persona estaba formado de tres cualidades fundamentales: la inteligencia, la voluntad y los sentimientos.
Para empezar, la inteligencia es la que nos insta a reflexionar, a pensar y, en base a ello, a decidir lo que debemos hacer, sea la situación que sea. En otras palabras, la inteligencia es la que "manda", la que nos impulsa, en un primer momento, a actuar. ¿Cuál es el fin último de la inteligencia? Pues, el buscar la Verdad. En base a los hechos, la inteligencia tratar de encontrar la verdad que se esconde detrás de cada situación y decidir lo mejor según cada caso.
Por otro lado, la voluntad es ese querer, en otras palabras, el desear algo. La voluntad es aquella que impulsa a la persona a hacer ese algo, la cual, en cierta medida, secunda lo que la inteligencia ha determinado como correcto. Lo que la voluntad busca, sobre todas las cosas, es el Bien. "En su estado naciente la voluntad es una pura potencia, una capacidad irrestricta de querer que todavía no quiere nada en concreto. No obstante está abierta al fin último, a ser enteramente feliz. "
Finalmente, se encuentran los sentimientos, los cuales son parte imprescindible de la persona y animan en muchos casos a tomar las decisiones que la inteligencia, secundada por la voluntad, ha decidido. Una persona que no tuviera sentimientos, no le pondría emoción a las cosas que realiza, y se estaría guiando únicamente por lo que sabe que es correcto (la inteligencia), sin dedicarse por completo a aquello que realiza.
Sobre estos últimos amigos mencionados, los sentimientos, hay algo más que añadir: hay que tener mucho cuidado con ellos; ya que, mientras que la razón puede haber decidido algo acorde con la verdad, los sentimientos pueden haber tomado otro rumbo, como aquellos "caballos" que quieren irse por su lado y gobernar ellos mismos. Aquí regreso a lo que he mencionado al principio: la persona es una unidad. Por ello, debe funcionar con armonía con estos tres elementos, sin que ninguno de ellos (en especial, únicamente los sentimientos) nos controle por completo y nos quiera llevar por donde ellos quieren.
